domingo, 24 de abril de 2011

Opiniones (así sin ton ni son, a lo loco, según vengan, así a lo bobo, como un perro bobo, sin conocimiento ninguno, así por decir algo, no sé, como pff venga voy a decir algo y lo que salga, como un destontonao).


Hola, ¿qué tal? Voy a opinar sobre cosas.

La semana pasada tenía que coger un avión de Málaga a Madrid y cuando me dirigía al aeropuerto me di cuenta de que estos no pegan en nuestra sociedad actual, son anacrónicos; porque el autobusero que nos acerca al aeropuerto acaba de decir que ve un pograma y que esto que es lo que es, y nos comemos un bocata de choped y nos sacudimos las migas de un chándal que hace bolitas y de golpe entramos en un espacio limpio, amplio, enorme, que parece que viene del futuro para que disfrutemos en él, con tecnología punta, suelos encerados, trabajadores uniformados, cantidad de paneles con lucecitas que informan con códigos de letras y números sobre terminales y puertas de embarque. Y nos subiremos a un aparato que irá por los cielos a cientos de metros de altura y nos transportará de un lado a otro a una velocidad que ni imaginamos. Por ello pienso que los aeropuertos no pegan con nuestros tiempos, son demasiado avanzados y peligrosos, o nos ponemos todos a su altura o acabamos con los aeropuertos, porque hacen creer en un mundo más ordenado y eficiente; !y pensar que ya existían en los años 50!, !o antes!, !mundo de locos...!

Salamanca, desde el río Tormes


Pero no es de esto de lo que quería hablar en este mi espacio, sino de los documentales de la 2; yo soy muy de documentales de la 2, me gustan mucho, la verdad; sobre todo cuando analizan temas actuales, que se meten por las rendijas y los entresijos filosofo-social-economi-lírico-sexuales de nuestra contemporaneidad. Esto es lo que mas va. El otro día vi uno sobre la menstruación. Decían que la regla es un tabú, que denota suciedad, rotura, asco y olor y que hay que taparla. Antiguamente se pensaba que las mujeres con menstruación no podían regar las flores porque las secaban, ni tocar a los niños, ni otras muchas cosas. Me pareció curioso. Luego me quedé dormido.

También vi otro sobre el tráfico de armas. Hay gente que se dedica a eso. A vender armas, y saca mucho dinero así; vamos, más bien se forran. Pensé que para ganar mucho dinero en esta vida hay que dedicarse a sectores paralegales o ilegales. Tráfico de armas, de drogas, trata de blancas, evasión de impuestos o si no, ser alguien en un sector que le guste mucho a la gente, como el fútbol o el mundo del corazón o hacer algo muy extravagante, llamar la atención.

Luego pensé que para qué valía ganar tanto dinero, pensé que para comprar más cosas o mejores y que eso te llevaría a vivir más cosas o mejores, visitar más sitios, tener unas experiencias estrambóticas, conocer a chicas muy atractivas y mearte en todo. Pero en realidad esto se puede hacer con poco dinero, o más bien, para qué vale hacer todo esto, por qué no mejor vivir en el término medio, tomar leche de soja y vestir pantalones de pana. Si total, el día de mañana hemos de morir. Se hace raro pensar que vamos a morir algún día. No quiero que te sientas mal por ello, pero saberlo ya es algo.

Bueno, pues he de acabar ya este artículo de opinión tan bien estructurado, con sus ideas razonadas y sus conclusiones lógicas. Espero que te haya sido de cierto agrado el leerlo. Un besito.


(Estos escritos que voy poniendo son lo que voy haciendo en el taller literario de Fuentetaja)

domingo, 20 de marzo de 2011

En la línea de salida

Antonio Petigrew se encontraba aquella tarde-noche de sábado en la línea de salida de la prueba reina del atletismo de los Juegos Olímpicos de Atenas´2004: los cien metros lisos. Se había colocado ya las pegatinas con su dorsal a ambos laterales de su maillot y ahora procedía a realizar todo el ritual que venía haciendo desde que era un chaval y empezó a competir en su Macon natal. Palmadas fuertes en la cara anterior y posterior de los muslos para desentumecerlos, flexión de cabeza a ambos lados para relajar el cuello, besar y resguardar el crucifijo por debajo de la camiseta, sintiéndolo en su piel, respiraciones profundas y violentas y mirada concentrada en la recta que tenía por delante, usando una visión de túnel.

El speaker del estadio iba nombrando uno a uno a los participantes en la final. Antonio estaba en la calle 5, una de las calles centrales, las que reservan para los favoritos, y él sin duda que lo era. Cuando se anunció su nombre, el estadio se unió en sonoros aplausos y vítores. Antonio Pettigrew pensó entonces en su madre, que estaría entre el público, quizás ya emocionada. Había intentado convencerla para que le siguiera por televisión, pero ella quiso cruzar el océano en avión para estar cerca de él.


El estadio se había ido llenando a lo largo de la tarde y ahora lucía a rebosar. Era Atenas, cuna del olimpismo y era agosto, temporada cálida y propicia para este tipo de acontecimientos.

Antonio sabía que estaba ante uno de los momentos cruciales en su carrera deportiva y, por extensión, de su vida. Había llegado a la cita en un gran estado de forma física, con la mejor marca del año, y había que demostrarlo.



A su mente vinieron recuerdos de los duros entrenamientos a los que se sometía diariamente, las aburridas sesiones de gimnasio, la alimentación rigurosa, las transfusiones de sangre secretas, etc. Todo, para hacerlo bien durante menos de diez segundos. A esto se le sumaba el premio económico, unos 50 mil dólares pagados por el COI, el seguir recibiendo becas, el marketing y posibles nuevas campañas publicitarias, lo que le permitiría seguir con su estilo de vida, su casa en Miami, su deportivo y por qué no decirlo, las fiestas en las que abundaba el alcohol y las prostitutas de lujo a las que invitaba desprendidamente a amigos y conocidos.
Los fotógrafos se apelotonaban en la línea de salida inmortalizando los gestos nerviosos de los atletas. Del gentío de las gradas también salían flashes alternativamente.


El juez dio la orden de que se dirigieran a los tacos de salida; Antonio tragó saliva y respiró hondo y agachándose, dispuso su esforzada musculatura en una posición tensa, los brazos en línea, las piernas flexionadas, con una rodilla en el suelo y los ojos perdidos, mirando a lo lejos, al infinito.

- ¡Preparados!

El estadio enmudeció. Los videomarcadores retransmitían, agrandado, el crucial instante.

- ¡Listos!

Antonio Pettigrew, dorsal 21, nacido en Macon, GA, en 1987, con una mejor marca personal de 9.86, conseguida en los campeonatos nacionales de su país, levantó el culo y tragó saliva por última vez.

-¡Ya!

jueves, 3 de marzo de 2011

El subjuntivo de amar

Era mayo o así. La agitada clase de gimnasia había terminado y ahora volvíamos a estar en el aula, con Don Juan, el profesor que olía a rapé y a colonia de viejo. La mariconera posicionada a la derecha de su mesa, el vaso verde de plástico en el centro y el abrigo con forro de borrego colgado en el perchero y él sentado correctamente en su silla de profesor mientras explicaba la segunda parte y más difícil de las conjugaciones verbales, el subjuntivo. Todo en orden. Yo ame, tú ames, él ame. Interesante. Yo, muy atento, sentado en la tercera fila, quinto pupitre. Detrás de Alberto Sánchez Layos (nº 22) y delante de Gustavo de Santos (nº24). La ortografía de Miranda Podadera y el libro de Lenguaje de Bruño abierto de par en par.




Don Juan leía con voz cavernosa y pronunciación afectada. Nosotros amáramos, vosotros amareis, ellos amaren. El partido de fútbol de la hora anterior había resultado agotador. Habíamos ganado y he de decir que yo había hecho un partido aceptable. Un gol y un derroche de esfuerzo y tesón por mi parte ayudó a inclinar la balanza hacia nuestro equipo.


Como encargado del mes de llenar el vaso fui reclamado por Don Juan para que bajara a la fuente del patio a cumplir con mi tarea. Me levanté solícito y salí del aula. Los pasillos, hace unos minutos alegres y bulliciosos, se mostraban ahora limpios de polvo y paja. La cantinela se oía cada vez más apagada. Yo hubiera o hubiese amado, tú hubieras o hubieses amado. Bajé de dos en dos los peldaños de la gran escalera de caracol y llegué al hall. Miré el vaso verde, me lo acerqué a la nariz. Olía a agua y a saliva.



Salí al patio, el sol cegador y el encargado de mantenimiento eran las únicas presencias allí. Tras llenar el vasito, me até los cordones y me sequé el sudor de la frente con la manga de la sudadera. Chsst. Era el encargado de mantenimiento, al cual se le conocía como Pinchamoñigas, debido al palo que usaba para pinchar los papeles del suelo. Le miré extrañado. Ven aquí, me dijo. Se había sentado en un poyete y sostenía un libro amarillento entre sus manos. Ven aquí chaval, ¿como te llamas?. Alberto, le dije muy educado. Qué pasa, ¿que te han mandado a por agua?. Sí. ¿Sabes quien es Leibniz? No. Es un filósofo francés nacido en Leipzig. Leibniz en Leipzig. ¿Lo pillas? Qué conicidencia, ¿eh? Comenzó a reírse como un destontonado. Ah, ya, le contesté. Te gustaría besarle?, me preguntó. Bueno, le contesté. A mí me llaman el pinchamoñigas pero no me afecta porque leo a Leibniz. Ven, bésale. Me acercó el libro abierto donde aparecía un retrato de un hombre gordo con peluca. Lo besé. A ver, saca la lengua, ahora tienes que lamerlo, me dijo. Pero le voy a empapar la página, señor. Le contesté preocupado. No pasa nada, luego la seco. Además a Lebniz le gusta, y como él decía. "Si lames con gusto, todo lo feo se acaba" Ah, dije, y me puse a la tarea. Cuando al encargado de mantenimiento le pareció bien, cerró el libro y me miró pensativo. ¿Sabes, muchacho? Una cosa te he de decir, y esa cosa que te he de decir te la voy a decir ahora y es lo siguiente: "Hay dos clases de verdades: las del razonamiento y las de los hechos. Las verdades del razonamiento son necesarias y su contrario imposible; las verdades de hecho son contingentes y su contrario es posible." Ah, vale. Le contesté y me despedí de él con corteses maneras: Quede usted con Dios, buen hombre. Así sea, respondióme él. Yo subí rápidamente las escaleras hacia la clase, exaltado por todo lo que acababa de aprender. Al acercarme a la clase, pude apreciar que seguían con la tarabica: Yo hubiere amado, tú hubieres amado, el hubiere amado.

lunes, 28 de febrero de 2011

Hola! Soy Lydia de GH


Querido diario:

Hacía días que no escribía nada y ahora que tengo un ratito libre he pensado volver a escribir. Hoy ha sido un día un poco movidito. Nos hemos despertado pronto, como todos los días. Aquí como no tenemos reloj, la verdad es que no sabes ni qué hora es, y yo que siempre he sido muy de horarios y de hacer todo a su hora, me vuelve un poco crazy todo esto. Pero bueno, lo estoy llevando bien, la verdad. Yago y Marta han sido los primeros que se han levantado y han llevado al burrito nuevo que nos han traído a su cuadra, porque se había salido entre la noche; le hemos puesto de nombre Tato, a mí me encanta, me parece genial, es como un pony, a ver si algún día nos dejan montarnos en él!. Aunque ayer se puso un poco brusco cuando intenté meterlo en la casa y me hizo así como un mal gesto. -Burrito malo- le dije- y él ni caso, así que le dejé por imposible. Mira que si me llega a dar una coz... Bueno, a lo que iba, me levanté y cogí mi bolsa de aseo. Laura y Marcelo seguían durmiendo como lirones así que les toqué un poco para que se despertaran. Parece que han vuelto a dormir juntos, entre la noche escuché el traqueteo que se traían. Dámaso estaba ya en el baño, le di dos besitos de buenos días y le pregunté si había dormido bien. Me dijo que sí. Es una pena que le hayan tenido que cambiar de cama, pero como el pobre es sonámbulo no es plan que en medio de la noche se levante y nos de un susto de muerte a los demás. Imagínate el panorama. Me duché y me puse mi vestidito negro, creo que nunca me lo he puesto desde que estoy aquí. Es un vestido muy sexy, a mí por lo menos me encanta. Es cortito y tiene el escote en forma de pico; me lo compré el verano pasado y me acompañó Tiziano para comprármelo. ¿Cómo estará él ahora? Pienso mucho en él. Espero que haya vuelto con su novio; hacían muy buena pareja.

Luego me he hecho el desayuno. Me he preparado unas tostaditas y el vasito de leche desnatada. Hay que cuidar la línea, y más ahora que tenemos cámaras enfocándonos todo el día. La verdad es que estoy supercontenta de que nos hayan puesto un minigimnasio, así por lo menos puedo hacer mis ejercicios y vaya que si lo he notado...! Ya notaba algo de flacidez en los muslos y los glúteos, pero ahora vuelvo a estar más tonificada.

Con Yago sigo teniendo muy buen rollo. La verdad es que es un chico superespecial para mí dentro de la casa, tiene mogollón de carisma y me hace mucho reír. Me lo paso muy bien con él. Hoy han estado todo el día tirándome pullitas que si me gusta o si me deja de gustar. Yo nunca me liaría con él, es guapo y tal pero no es mi tipo de chico.

Después de desayunar he ido a darle de comer a Tato, en cuanto me ve se pone inquieto porque sabe que le llega la hora de comer. Tienes hambre ya, ¿eh, glotón? - le suelo decir, y él me mira con esos ojazos oscuros tan monos que tiene, yo le abrazo del cuello y me gusta juntar mi cara con su cara y a veces me sorprendo porque le huele el aliento a pienso, he pensado comprar un cepillito de dientes para quitarle ese olor que me parece de lo peor.

Con Dámaso, mi amore, he tenido una conversación la mar de interesante. Me ha estado contando sus experiencias cuando fue monaguillo, me ha contado que llegó a dar la primera comunión, la ostia, como dicen ellos. La verdad es que es un chico que ha tenido unas vivencias superfuertes. Por lo visto el chiquillo se pasaba horas y horas rezando el rosario en su casa y que disfrutaba haciéndolo. Yo le noto supercambiado desde que entró en la casa. Antes parecía un paletillo de pueblo y ahora con la cresta tan mona que le hemos preparado y los consejos que le he dado de estilismo está mucho más divino. A veces le digo que entró como un niño y se va a ir como un hombre y él se ríe. El pobre me ha contado que nunca ha estado con un chico; cuando salgamos le voy a presentar a alguno de mis amigos. He pensado que Tiziano le podría enseñar muchas cosas, con lo lanzado que es... :)

Por la tarde hemos estado liados con la prueba; la que nos han puesto esta semana me parece muy divertida, la verdad es que me veo superrara vestida al estilo de Venecia, a los chicos les queda mejor el traje de gondoleros :). Tenemos que cantar canciones de Alejandro Sanz, Sergio Dalma y Mónica Naranjo. Dámaso es el que mejor se lo pasa, se agarra al palo de la fregona y no hay quien lo suelte.
Por la noche hemos comido todos juntos, me tocaba a mí hacer la cena y he hecho unos huevos fritos con patatas. Los huevos no me han quedado del todo mal y eso que soy un poco desastre en la cocina. Al menos se lo han comido todo!

En fin, querido diario, otro día más dentro de esta experiencia inolvidable. Me acuerdo mucho de papá y mamá y de todos mis amigos. Espero que estén todos muy bien y que estén orgullosos de mí y de mi comportamiento aquí. Yo procuro ser muy amable y llevarme bien con todos mis compañeros porque paso de malos rollos y peleas. Lo único que hecho de menos es haber encontrado a alguien especial aquí dentro, para enamorarme; hoy lo estuve hablando con Dámaso y la verdad es que enamorarse es una sensación superbonita y especial, que estás como atontada y feliz y lo echo mucho de menos.

Bueno, me despido ya, voy a echarme las cremitas y a dormirme ya que dentro de poco apagan las luces.
Kiss!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Me acuerdo

Me acuerdo de la primera película que vi en un cine: Cariño, he encogido a los niños.

Me acuerdo de muchos sueños en los que encuentro monedas entre la arena.

Me acuerdo del profesor de 3º de EGB, Don Juan, que escogía entre nosotros a un encargado de ir a la fuente del patio del colegio para llenarle el vaso de agua. Alguna vez fui el elegido.

Me acuerdo de intentar hacer pan en casa y de que aquello no había quién lo comiera.

Me acuerdo del gol de Mijatovic contra la Juventus en la final de la copa de Europa. Me acuerdo de la frase del comentarista: "¡Ha marcado el Madrid, ha marcado Mijatoviiiic!" y del portero Bodo Illgner con los brazos en alto.



Me acuerdo cuando camino de la guardería, mi padre se encontró una pelota pequeña de goma, y que la guardamos en el tronco de un árbol. Fue un momento increíble, el salir de la guardería, por la tarde, y ver que la pelota seguía allí, escondida.

Me acuerdo de mi primera experiencia sexual, con una mujer mayor que era enfermera. Me acuerdo de que apenas me empalmé y de que no me gustó demasiado.

Me acuerdo de que los niños más gordos de clase jugaban al baloncesto y el resto jugábamos al fútbol.

Me acuerdo de las uñas de Gail Devers, corredora norteamericana especialista en pruebas de velocidad.



Me acuerdo de que los más sabían de la vida de entre mis amigos, decían que si los skins llevaban la cazadora del revés (las bombers), enseñando un forro naranja, es que querían pelea.

Me acuerdo de que no hice la Confirmación.

Me acuerdo de cuando me ponía el pantalón de chándal debajo de los vaqueros para parecer que tenía las piernas más gordas.

Me acuerdo del primer día de colegio; a los del D nos pusieron una cartelito naranja con nuestro nombre. Me acuerdo de que unos niños mayores se burlaron de mí diciéndome que si era primo de Marta Sánchez, debido a mi apellido.



Me acuerdo de aquellas mañanas extrañas en que mi madre me llevaba en un taxi al dentista y me perdía colegio. No me gustaban mucho y menos, el sabor del flúor.

Me acuerdo de las tardes en el hostal de mi abuela viendo Hablando se entiende la basca, esperando a que llegara mi madre. A ese programa iban chicos y chicas molones que decían palabras nuevas para mí, como "a tope", "enrollarse", "comerse el coco" o "pasar de todo".

Me acuerdo de la canción Judas, el miserable, que tarareé algún día de camino al colegio.



Me acuerdo de un sábado con mis amigos cerca del colegio y que uno dijo que venían unos skins hacia nosotros. Recuerdo que empezamos a correr como almas en pena y que yo me refugié en un Día durante media hora. Aquellas anécdotas daban para horas de conversación durante la semana.

Me acuerdo de que, en el colegio, todos queríamos bajar a enfermería a acompañar al que estuviera enfermo.

Me acuerdo de la cuchara de lentejas que, simulando una avioneta, se acercaba hacia mi boca.

domingo, 23 de enero de 2011

Los escritttttooooooreeesss han hecho nuestro mundo cambiar

Chejov, Carver, Baroja el pantuflas, El Quijote, Bukowski, Sebald, Vila-Matas tiene ojos de skizo, a Onetti le huelen los sobacos, Cortazar tiene la barba alborotada, Góngora , Shakespeare no sé quien es, Kafka tiene baja la autoestima, Dostoievski huele a pis, Unamuno es un beatorro, Leopoldo María Panero está en un siquiátrico porque quiere, Hemingway boxeaba y follaba, sobreactuaba; Houellbecq está pálido, me da miedo; Joyce el estirado, Borges no follaba, Beckett no hablaba, Lorca maricón y señorito, a Poe le daban deliriums tremens, Galdós el garbancero; los anónimos somos todos y tú también; Elfriede Jelinek se masturba en soledad y ríe; Albert Camus pasea por la playa, Proust duerme en la suite presidencial en sábans de seda, Kerouac va de una lado para otro (De NY a LA y viceversa), meditando y con el LSD etc.; el Marqués de Sade sentado en un taburete en lo alto de un torreón lee el Marca, Horacio Quiroga con la escopeta mata a todos sus hijos y se suicida, Tolstoi como un mendigo, se cree Jesucristo; Sartre, bizco y mentiroso, intenta camelar a estudiantes francesas para el fornicio; Virginia Wolf, la loca de la casa; Robert Walser escribe sus pensamientos en papelillos y en los bonometros.

Todas putas.

miércoles, 12 de enero de 2011

Tengo que poner esto para comer judías verdes

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martes, 28 de diciembre de 2010

Insomnia

El gallo sonó a las 8.00 p.m.,
justo cuando el bloque
de 7 pisos se desplomó
conmigo en el interior;
lloré mucho aquel día,
debido a las magulladuras.
Aún tengo restos de costras.

Dejé sobre el bidet
la Segunda parte del Quijote,
y cuando volví para lavarme el coño,
ya no estaba allí.

5303 reproducciones
tiene el vídeo que colgué,
donde te colgabas.

Las palabras impronunciables son 2;
Yo y Hambre.
Las dos remiten a lo mismo:
La soledad


Bajé a comprar el pan,
y me caí en plena calle,
me manché de grasa y orín.
No encontré la panadería.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Árbol Lecturas Temporada 2010

Este año he leído estos libros, el 80 por ciento por obligación, disfrutando la mayoría - 1. Ninguno valió para nada, creo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mis lecturas TOP del 2010


1. El Quijote
2. Putas, putas
3. Yo
4. Raimundo Amador
5. Dulcinea del Toboso
6. Literatura gris
7. Apoyen los pieses
8. De Carmen Laforet, Nada
9. DFW, EFM
10. Ya.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Film Socialiste

Sólo te falta ponerte estos calcetines de color marrón y calzarte las zapatillas para estar preparado. Ya está. Bueno no, estos no, mejor te pones los calcetines negros de deporte, de tobillo bajo, son más asépticos, más neutrales, como más veintiochoañeros; te sientas de nuevo en la cama y te los cambias rápidamente; pero al ver el par de calcetines color caca tirados en el suelo te das cuenta del desliz; mejor los marrones, "a la contra hasta vencer", mejor lo no-guay, lo viejo, lo manchado, lo que hace daño. El resto de la ropa está bien, todo correcto, sin tiranteces, fluir, que no rasque. Vas al baño. El cepillo y la pasta, rápido. Tienes que enjuagarte la boca. Ten cuidado de no tragarte nada del agua; ay, un movimiento gutural y todo está perdido; podrías devolver. No, sería excesivo. De momento todo bien. Cierras la puerta del cuarto. Las llaves y a la calle. Al pasar por el pasillo los vuelves a ver. Mejor los negros. Zapatillas fuera y cambio de calcetines. Sí, así mejor, ya no rasca como antes. ¿A dónde te conducirá esto?, ¿Te sirve de algo? Sales a la calle. El coche está en el sitio convenido, en el sitio bueno. Después de tres cambios el cerebro te sonrió. Llevas puesta la bufanda, es importante que no te la quites, aun en el coche, aun con la calefacción puesta. Se echaría todo a perder y no deseas eso. Metes primera y luego segunda y luego tercera y viceversa. Piensas en las acciones a seguir, en los diálogos, en tus pequeñas victorias. Te vas manteniendo bien por el carril derecho, sin salirte de él, no tienes que pisar las líneas o al menos creer que no las pisas, que luego ya sabes. Te dices que hoy va a ser un buen día, al menos un día normal, un día medio, un día, no un día malo, un día que no sea un no-día. En la radio está sintonizada Radio 3, te gusta pero no sirve, lo cambias a una emisora en que comenten las noticias de economía y política. Eso está mejor. De reojo ves, caída en la alfombrilla del coche, el papelito con las anotaciones secretas, con un gesto desquiciado te agachas rápidamente a cogerlo. Te enderezas y un coche de color manzana ácida se abalanza contra ti. Das un volantazo obsesivo-compulsivo y te encuentras de nuevo con la calzada despejada. No hay nada a tu alrededor.

martes, 16 de noviembre de 2010

Sinapsis

Hola, qué tal, jejeje, aquí, bien, jjijijiji, tengo puesto un pijama compuesto por una camiseta morada y un pantalón con cuadraditos de colores. Me pica un poco la cabeza, como de costumbre, estoy pasando por una temporada en que me pica mucho. Y a veces tengo ganas de llorar o de quedarme muy quieto, quietecito, sin moverme, no vaya a ser que... Otras veces me gustaría lanzarme de golpe contra una pared, y darme muy fuerte y caer sin conocimiento al suelo y que me sangre la cabeza por detrás. Las más de las veces lo que hago es lo de no hacer nada, movimientos mínimos, carentes de riesgo y en entornos protegidos en los que no se reciban estímulos, de itinerarios marcados y reconocibles en los que la ficción abunde, por lo de aplastar al cerebro y tal. Ahora bien, el picor en la cabeza sigue ahí a pesar de todo, tengo costras y heridas sanguinolentas que supuran pus casi a diario. Me pongo gasas o me presiono con el dedo índice pero todo se empapa. No sé si ir mañana a que me arranquen las costras con las uñas, unas uñas sin pintar de mujer licenciada.